domingo, 9 de mayo de 2010

Segunda Carta Conyugal - Antonin Artaud

Necesito a mi lado una mujer sencilla y equilibrada,
y cuya alma agitada y oscura no alimentara continuamente
mi desesperación. Los últimos tiempos te veía siempre
con un sentimiento de temor e incomodidad.
Sé muy bien que tus inquietudes por mí son a causa de tu amor,
pero es tu alam enferma y malformada como la mía la que exaspera
esas inquietudes y te corrompe la sangre.
No quiero seguir viviendo contigo bajo el miedo.




Agregaré que además necesito unas mujer que sea mía exclusivamente,
y que pueda encontrar en todo momento en mi casa.
Estoy aturdido de soledad. Por la noche no puedo regresar
a un cuarto solo sin tener a mi alcance ninguna de las comodidades
de la vida. Me hace falta un hogar y lo necesito enseguida,
y una mujer que se ocupe de mí permanentemente, incapaz como soy
de ocuparme de nada, que se ocupe de mí hasta de los más insignificante.
Una artista como tú tiene su vida y no puede hacer otra cosa.
Todo lo que te digo es de una mezquindad atroz, pero es así.
No es preciso siquiera que esa mujer sea hermosa, tampoco quiero
que tenga una excesiva inteligencia, y menos aún que piense demasiado.
Con que se apegue a mí es suficiente.




Pienso que sabrás reconocer la enorme franqueza con que te hablo y sabrás
darme la siguiente prueba de tu inteligencia:
comprender muy bien que todo lo que te digo no rebaja en nada
la profunda ternura, y el indecible sentimiento de amor que te tengo
y seguiré teniendo inalienablemente por ti, pero ese sentimiento no guarda
ninguna relación con el devenir corriente de la vida.
La vida es para vivirse.
Son demasiadas las cosas que me unen a ti para que te pide que lo nuestro
se rompa; sólo te pido que cambiemos nuestras relaciones,
que cada uno se construya una vida diferente, pero que no nos desunirá más.

sábado, 8 de mayo de 2010

Descripción de mi alrededor!!



Una noche cualquiera podria haber descrito esto,

pero es precisamente hoy que me duele más la noche.

Afuera, la lluvia cae melancolicamente suave,

casi sin rosar la ventana, queriendo quizá ingresar al alma

de los que la contenplan en su hermosa textura que se

desvanece con el viento.

El cielo, ese firmamento tan obscuro que parece que

algun día fue día, y el gato del firmamento lo arruño

por haberle recordado que algun dia amo.

Una habitacion, completamente vacia, con una cama,

una mesa, un librero olvidado,

pero pese a eso esta completamente vacia.

Un lapicero, que destila la tinta nitida como aquel

liquido brillante y esplendoroso llamado sangre.

Ella, que no sale del su pequeño agujero, encerrada como

una sabandija, considernandose asi por sus propios regaños.

La gente sin duda es culplable de su propio dolor,

y aun que negace profundamente lo contrario,

para culparte a ti, no puedo.

Eres lo que me mantine con equilibrio y culparte,

seria lo mas testarudo, por que me contradice a mi,

si eres un motivo y no una consecuencia,

entonces ese dolor es parte de mi cariño hacia a ti.